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domingo, 12 de febrero de 2012


Vargas Llosa, en la semana del estruendo


Fuente original: El Cultural de España

Por Luis María Anson, de la Real Academia Española

LUIS MARÍA ANSON | Publicado el 15/10/2010



Ernesto Sáenz de Buruaga, que está haciendo un formidable programa en la Cope, tuvo la generosidad de recordar las palabras pronunciadas por mí el pasado mes de abril cuando la Fundación Marazuela entregó, en un acto solemne, presidido por el alcalde de Las Rozas, Bonifacio de Santiago, el premio a la personalidad más destacada del año a Mario Vargas Llosa. Terminé mi discurso pidiendo a los asistentes que dedicaran un aplauso de agradecimiento “al escritor que este año ganará el Premio Nobel de Literatura. Tengo ya reservadas habitaciones en Estocolmo para el mes de diciembre”. No se trataba de un scoop, sino de un deseo. No me quiero adornar con laureles que no me corresponden. Han sido muchos los años en que he dicho o he escrito lo mismo. Quien andaba metida en el tejido de la información literaria era Blanca Berasátegui y por eso le hizo al novelista la espléndida entrevista premonitoria que fue hace un mes portadón de esta revista de referencia en el mundo cultural español e iberoamericano. Lo recordé a los lectores en el artículo que publiqué en El Mundo el viernes pasado: Vargas Llosa, un Premio Nobel contra la moral degradada por la codicia.

Las cámaras de televisión, los micrófonos radiofónicos, los fogonazos de internet, la efervescencia de los periódicos impresos han encendido de estruendos y parafernalias la semana de un escritor que destacó siempre por la sencillez y la discreción. De tanta apoteosis y tantas manifestaciones van a quedar, sobre todo, algunos artículos. Quiero destacar el más profundo y emotivo de cuantos he leído: el de Fernando Iwasaki, Enfermo del Perú.

Pero me gustó también por su alcance el de Enrique Krauze, al que admiraba tanto Octavio Paz. Y el de Juan Cruz, conocedor minucioso de la obra del autor de La casa verde. Y el de Víctor García de la Concha en La Razón y el de Carmen Iglesias en El Mundo.

Ángeles González-Sinde, El vicio de interpretar la vida, superó de lejos a los artículos de los otros políticos, llenos casi todos de ignorancia, de tópicos, de lugares comunes y de petulancia. Bien Fernando Savater. Y Cercas. También Carlos Rodríguez Braun.

Espléndido como siempre Ignacio Camacho. Es el más destacado columnista de ABC, al que acompañaron Carrascal, Edwards, César Antonio Molina y el inteligente y experto Tulio Demicheli. Raúl del Pozo, erizante, como siempre. Y con él, en El Mundo, me gustó especialmente la profundidad de Darío Villanueva, los chispazos de Inocencio Arias, la serenidad de Luis Antonio de Villena, la ecuanimidad de Raúl Rivero, la capacidad crítica de Santos Sanz.

Este recorrido a vuela pluma sólo subraya la punta del iceberg. Periodistas, novelistas, críticos, intelectuales de todo el mundo desmenuzaron en los periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales la obra del nuevo Premio Nobel de Literatura. La cultura así globalizada explosionó en el altar de internet dejando un reguero de dioses y de sueños.

Ah, y en un par de periódicos escribió también Aitana Sánchez Gijón. En La verdad de las mentiras, en Odiseo y Penélope y en Las mil noches y una noche se enfrentó con ventaja profesional a un Vargas Llosa actor que salió discretamente airoso del envite. Sobre todo en Las mil noches y una noche. Asistí yo a la representación en los jardines del Palacio Real, desde donde el Rey de España gobernó al Perú hasta los primeros años del siglo XIX. Aitana estaba llena de gracia aquella noche y era la inteligencia maherida, el fulgor de las caderas en agraz, la piel manantial, el vino rojo en la mirada, un sueño sin fin que se derrama.

Cerramos hoy la semana del estruendo para Mario Vargas Llosa. Él sabe mejor que nadie que los premios literarios son sólo los sonajeros del escritor. Lo que importa es el trabajo nuestro de cada día. Y Vargas Llosa, que está siempre al borde de las cuartillas en blanco, morirá con la pluma puesta, sin sustraer un solo día a su trabajo de escritor.
 

Carta de Luis María Ansón a Mario Vargas Llosa


MARTES 9 DE AGOSTO DE 2011



Querido Mario:
Eres el intelectual en español más influyente del mundo. Eso lo escribí antes del Nobel de Literatura. Y aunque los premios son solo los sonajeros del escritor, está claro que los académicos suecos han robustecido la influencia que, con permiso de Patricia, ejerces en los cinco continentes a favor de la libertad y la honradez política.

Estuviste siempre contra la dictadura. Zurraste sin piedad a Pinochet, desenmascarando sus manejos subterráneos. Denunciaste a la vez, como Octavio Paz, el fondo real de la tiranía de Fidel Castro. Y te has enfrentado con dictadores del más vario pelaje político. Tuviste además el valor de basurear a esos intelectuales progresistas de salón, que condenaban a Pinochet pero ensalzaban a Castro. Te han abofeteado en no pocos sitios por tu independencia frente a lo que durante muchos años establecía, como políticamente incorrecto, el sectarismo soviético internacional. Despreciaste olímpicamente a las ovejas merinas que, al decir de Ortega y Gasset, se dedican a balar siempre tras el carnero adalid. Supiste mantenerte impávido ante la palabra estevada y el ademán letrinal y alzaste tu voz por encima de vertederos totalitarios, comunistas o fascistas.

Y, claro, has escrito el mejor artículo político –Retorno a la dictadura, no– que he leído en los últimos años. Eliminados los candidatos más razonables, tus compatriotas se debaten entre dos males que les solicitan: la incertidumbre de Ollanta Humala o el riesgo dictatorial de Keiko Fujimori. La honradez intelectual te ha llevado a apoyar al candidato izquierdista con el que se puede salvar la libertad si los peruanos consiguen alinearle junto al chileno Lagos, el brasileño Lula o el uruguayo Mujica. Se trata de una apuesta arriesgada, pero es la única que puede resguardar en el Perú la libertad recuperada.

Tu apuesta por Humala tiene mucho riesgo. Pero el riesgo con la hija de Fujimori sería mayor. Keiko significa “legitimar el régimen que envileció la política y sembró la violencia en nuestro país”. La democracia peruana solo tiene diez años. Está demasiado tierna y no puede caer en la desmemoria. El retorno del fujimorismo la haría trizas. Me has convencido, querido Mario, tienes razón. Tú sabes el cariño profundo que siento por el Perú y la admiración que me suscitan sus intelectuales y el pueblo de tu nación azul y vegetal, la de la palabra pedernal y España en el corazón. Así es que te escribo estas líneas públicas para darte la enhorabuena por la lucidez de tu artículo; también por el valor que una vez más has demostrado. “La manera más segura de calmar a un tigre –escribió Adenauer– es dejar que te devore”. Tu has sabido enfrentarte a lo largo de toda tu vida a los tigres voraces de la dictadura.  


Carta publicada en el diario EL MUNDO.

Luis María Anson elogia la postura electoral de Vargas Llosa

Fuente original: redacción de La Mula
El periodista, escritor y miembro de la Real Academia de la Lengua Española, Luis María Anson, elogió al Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, por su valentía para enfrentar dictaduras y manifestarse en contra del “riesgo dictatorial” de Keiko Fujimori y apoyar la “incertidumbre” de Ollanta Humala quien puede salvar la libertad si “los peruanos consiguen alinearle junto al chileno Lagos, el brasileño Lula o el uruguayo Mujica”.
“Se trata de una apuesta arriesgada, pero la única que puede resguardar en Perú la libertad recuperada” añadió.
Luis María Anson es uno de los periodistas más influyentes de la derecha en España, razón por la cual su apoyo a la candidatura de Ollanta Humala ha generado sorpresas, sobre todo en el sector conservador peruano que parece decantarse por la candidatura de Keiko Fujimori.
A continuación, va la columna completa  de Luis Maria Anson publicado en el diario “El mundo” de España:
Querido Mario
Eres el intelectual en español más influyente del mundo. Eso lo escribí antes del Nobel de la Literatura. Y aunque los premios son solo los sonajeros del escritor, está claro que los académicos suecos han robustecido la influencia que, con permiso de Patricia, ejerces en los cinco continentes a favor de la libertad y la honradez política.
Estuviste siempre contra la dictadura. Zurraste sin piedad a Pinochet, desenmascarando sus manejos subterráneos. Denunciaste a la vez, como Octavio Paz, el fondo real de la tiranía de Fidel Castro. Y te has enfrentado con dictadores del más vario pelaje político. Tuviste además el valor de basurear a esos intelectuales progresistas de salón, los caviar y el domperignon, que condenaban a Pinochet pero ensalzaban a Castro. Te han abofeteado en no pocos sitios por tu independencia frente a lo que durante muchos años establecía, como políticamente incorrecto, el sectarismo soviético internacional. Despreciaste olímpicamente a las ovejas merinas que, al decir de Ortega y Gasset, se dedican a balar siempre tras el carnero adalid. Supiste mantenerte impávido ante la palabra estevada y el ademán letrinal y alzaste tu voz por encima de vertederos totalitarios, comunistas o fascistas.
Y, claro, has escrito el mejor artículo político -Retorno a la dictadura, no- que he leído en los últimos años. Eliminado el candidato peruano más razonable, tus compatriotas se debaten entre dos males que les solicitan: la incertidumbre de Ollanta Humala o el riesgo dictatorial de Keiko Fujimori. La honradez intelectual te ha llevado a a apoyar al candidato izquierdista con el que se puede salvar la oportunidad sí los peruanos consiguen alinearle junto al chileno Lagos, el brasileño Lula o el uruguayo Mujica. Se trata de una apuesta arriesgada pero la única que puede resguardar en Perú la libertad recuperada.
Tu apuesta por Humala tiene mucho riesgo. Pero el riesgo con la hija de Fujimori sería mayor. Keiko significa “legitimar el régimen que envileció la política y sembró la violencia en nuestro país”. La democracia peruana solo tiene diez años. Está demasiado tierna y no puede caer en la desmemoria. El retorno del fujimorismo la haría trizas. Me has convencido, querido Mario, tienes razón. Tu sabes el cariño profundo que siento por Perú y la admiración que me suscitan sus intelectuales y el pueblo de tu nación azul y vegetal, la de la palabra pedernal y España en el corazón. Así es que te escribo estas líneas públicas para darte la enhorabuena por la lucidez de tu artículo Retorno de la dictadura, no; también por el valor que una vez más me has demostrado. “La manera más segura de calmar a un tigre -escribió Adenauer- es dejar que te devore”. Tu has sabido enfrentarte a lo largo de toda tu vida a los tigres voraces de la dictadura.