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domingo, 12 de diciembre de 2010


La entrevista de Mario Vargas Llosa a García Márquez cuando aún eran amigos

Fuente: El Comercio Perú

Domingo 12 de diciembre de 2010 

Por Jorge Zavaleta*

Alguna vez ambos premios Nobel de Literatura conversaron en Lima sobre el significado de ser escritor. Reproducimos este hermoso diálogo sucedido una mañana primaveral de 1967.


“¿Para qué crees que sirves tú como escritor?”, preguntó Mario Vargas Llosa. “Tengo la impresión de que empecé a ser escritor cuando me di cuenta de que no servía para nada”, contestó Gabriel García Márquez. "Ahora, no sé si desgraciada o afortunadamente, creo que es una función subversiva ¿verdad? en el sentido de que no conozco ninguna buena literatura que sirva para exaltar valores establecidos…”, agregó.

Así empezó el diálogo sobre “La novela en América Latina”, durante las mañanas primaverales del 5 y 7 de setiembre de 1967. Fue en la Facultad de Arquitectura de la UNI, principal centro científico y tecnológico del Perú, cuando ambos ya eran notables novelistas. Décadas después serían consagrados con el Premio Nobel de Literatura. Gabo en 1982 y Mario en el 2010.

RESORTES LITERARIOS

VLL. ¿Esa inconformidad que expande la literatura en el ámbito social puede ser prevista, calculada por el escritor cuando su libro llegue a sus lectores…?

GM. No. Creo que si eso es previsto, que si es deliberada la fuerza, la función deliberada del libro que se está escribiendo, desde ese momento ya el libro es malo. Pero antes quiero establecer esto: cuando aquí decimos escritor, cuando decimos literatura, nos estamos refiriendo a novelistas y a la novela, porque de otro modo podría prestarse a malas interpretaciones… Creo que el escritor siempre está en conflicto con la sociedad…

VLL.¿Qué otros factores serían los preponderantes, qué elementos determinarían la realidad de la obra literaria?

GM. A mí lo único que me interesa en el momento de escribir una historia es si la idea de esa historia pueda gustar al lector y que yo esté totalmente de acuerdo con esa historia… Precisamente estoy preparando la historia de un dictador imaginario que se supone es latinoamericano y tiene 182 años… Lo que quiero en este caso, es expresar que en la inmensa soledad del poder no hay arquetipo mejor que el del dictador latinoamericano que es el gran monstruo mitológico de nuestra historia.

LA SOLEDAD

VLL. Una pregunta más personal… porque al hablar de la soledad yo recordaba que es un tema constante en todos tus libros, inclusive el último se llama, precisamente, “Cien años de soledad”, y es curioso, porque tus libros siempre están muy poblados o son muy populosos…

GM. En realidad no conozco a nadie que en cierta medida no se sienta solo. Este es el significado de la soledad que a mí me interesa. Temo que esto sea metafísico y que sea reaccionario y que parezca todo lo contrario de lo que yo soy, de lo que yo quiero ser en realidad, pero creo que el hombre está completamente solo. Creo que es parte esencial de la naturaleza…

VLL...Quisiera que nos hablaras de este elemento que diríamos cultural, ¿qué lecturas influyeron mayormente en ti cuando escribiste tus libros?

GM. Yo conozco mucho a Vargas Llosa y sé dónde está tratando de llevarme. Quiere que le diga que todo esto viene de la novela de caballería. Y en cierto modo tiene razón. Uno de mis libros favoritos que sigo leyendo es el “Amadis de Gaula” y creo que es uno de los grandes libros que se han escrito en la historia de la humanidad, a pesar de que Mario Vargas Llosa cree que es el “Tirante el Blanco”… Toda esta libertad narrativa desapareció con la novela de caballería, en la que se encontraban cosas tan extraordinarias como la que encontramos ahora en América Latina todos los días. Las relaciones entre la realidad de América Latina y la novela de caballerías son tan grandes…

VLL…Tal vez podrías llegar a hablarnos del realismo en la literatura, cuáles son los límites del realismo y, ante un libro como el tuyo, donde ocurren cosas muy reales, muy verosímiles junto a cosas aparentemente irreales, como esa de la muchacha que sube al cielo en cuerpo y alma, o un hombre que promueve treinta y dos guerras, lo derrotan en todas y sale ileso de ellas… ¿Tú crees que eres un escritor realista, o un escritor fantástico o crees que no se puede hacer esta distinción?

GM. No. No. Yo creo que particularmente en “Cien años de soledad”, soy un escritor realista, porque creo que en América Latina todo es posible, todo es real. Creo que tenemos que trabajar en la investigación del lenguaje y de formas técnicas del relato, a fin de que toda fantástica realidad latinoamericana forme parte de nuestros libros… Asumir nuestra realidad, que es una forma de realidad, puede dar algo nuevo a la literatura universal…

LA EXPLOTACIÓN COLONIAL

VLL. Hay un capítulo en donde yo creo que tú has descrito con gran maestría el problema de la explotación colonial de América Latina. A mí me gustaría que lo explicaras de alguna manera.

GM. La historia de Macondo y las bananeras es totalmente real. Lo que pasa es que hay un raro destino en la realidad latinoamericana, inclusive en casos como el de las bananeras que son dolorosos, tan duros, que tienden, de todas maneras, a convertirse en fantasmas. Con la compañía bananera empezó a llegar a ese pueblo gente de todo el mundo y era muy extraño porque en este pueblito de la costa atlántica de Colombia, hubo un momento en el que se hablaba todos los idiomas. La gente no se entendía entre sí; y había tal prosperidad, es decir, lo que entendían por prosperidad, que se quemaban billetes bailando la cumbia… Los trabajadores que reclamaron pagos en dinero y no en bonos y lo que pasó fue que el Ejército rodeó a los trabajadores en la estación y les dieron cinco minutos para retirarse. No se retiró nadie y los masacraron…

PERIODISMO Y LITERATURA

VLL. ¿Por qué no nos cuentas cómo conciliaste la actividad periodística con la actividad literaria, antes de escribir “Cien años de soledad”? ¿Crees que estas actividades paralelas dificultaban el ejercicio de tu vocación…?

GM. Mira, durante mucho tiempo creí que la ayudaban, pero en realidad todo dificulta al escritor, toda actividad secundaria. Yo no estoy de acuerdo con lo que se decía antes: que el escritor tenía que estar en la miseria para ser mejor escritor. Yo creo de veras que el escritor escribe mucho mejor si tiene sus problemas domésticos y económicos resueltos, y que mientras mejor salud tenga y mejor estén sus hijos y mejor esté su mujer, dentro de los niveles modestos en que nos podemos mover los escritores, siempre escribirán mejor. […]
Pero tú y Cortázar y Fuentes y Carpentier y otros, están demostrando, con veinte años de trabajo, de romperse el cuero, como se dice, que los lectores terminan respondiendo. Estamos tratando de demostrar que en la América Latina los escritores podemos vivir de los lectores, que es la única subvención que podemos aceptar.
  • Licenciado en Filosofía y Periodismo*

lunes, 18 de octubre de 2010


El Nobel une a dos amigos separados por un puñetazo

VARGAS LLOSA Y GARCÍA MÁRQUEZ

diario SUR de España

07.10.10 
El Nobel une a dos amigos separados por un puñetazo
Gabriel García Márquez, delante de Mario Vargas Llosa, en una imagen de 1970 cuando ambos formaban parte del jurado del premio Biblioteca Breve. / Archivo
El Premio Nobel de Literatura ha vuelto a hacer confluir las carreras de Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, las dos figuras más emblemáticas de la actual literatura latinoamericana, que se separaron en su momento por una discrepancia nunca esclarecida que terminó en un famoso puñetazo. Fue el joven Vargas Llosa quien asestó, hace 34 años, el golpe sorpresivo a su, por entonces, gran amigo García Márquez, cuando el 12 de febrero de 1976 ambos se encontraron a la entrada de un cine en Ciudad de México.
Las causas del suceso se han mantenido desde entonces ocultas por la decisión de ambas figuras literarias de no difundirlas, un pacto tácito que han respetado a lo largo de más de tres décadas. En medio de numerosas especulaciones, ha sido la versión del periodista hispano-peruano Francisco 'Paco' Igartua, la que mayor acogida ha tenido con el paso del tiempo y que se remite a unas discrepancias sentimentales entre Vargas Llosa y su segunda esposa, Patricia.
Según Igartua, él fue testigo de cómo el peruano se enfureció al ver al colombiano y, sin mediar palabras, se acercó y le asestó un puñetazo que sorprendió a su entonces amigo con los brazos abiertos. En su libro de memorias Siempre un extraño, el periodista dejó entrever que entre los motivos estuvieron los celos, por unos supuestos consejos que había dado 'Gabo' a Patricia cuando ésta tenía problemas conyugales.
Luego ha sido el británico Gerald Martin, en su biografía Gabriel García Márquez: una vida, quien ha dado una nueva pista para descorrer el velo de este enigma personal y literario. Martin asegura que Vargas Llosa le dijo a 'Gabo': "Esto es por lo que le dijiste a Patricia" o "Esto es por lo que le hiciste a Patricia". Otros aseguran que el golpe también fue el culmen de las discrepancias ideológicas que comenzaban a tener ambos amigos, por la defensa del liberalismo que hacía Vargas Llosa, y del régimen cubano de Fidel Castro, en el caso de García Márquez.
La huella de la disputa
Y a pesar de que se pensaba que no existía ninguna evidencia del incidente, más allá de los testimonios difusos y confusos, hace tres años el fotógrafo Rodrigo Moya publicó en México dos fotografías en las que se ve a García Márquez con los efectos del golpe recibido. En esas tomas, aparecidas en el diario La Jornada cuando 'Gabo' cumplió 80 años, aparece el autor de Cien años de soledad con el ojo izquierdo amoratado.
Moya, fotógrafo mexicano de origen colombiano, señaló que tomó la imagen el 14 de febrero de 1976, dos días después del puñetazo, porque García Márquez "quería una constancia de aquella agresión". Recordó que le preguntó al escritor qué había pasado y éste fue "evasivo" y "atribuyó la agresión a las diferencias" que ya eran insalvables en la medida en que el autor peruano "se sumaba a ritmo acelerado al pensamiento de derecha". Pero fue Mercedes Barcha, la esposa de 'Gabo', quien hizo un comentario más elocuente: "Es que Mario es un celoso estúpido, repitió Mercedes varias veces, cuando la sesión fotográfica había devenido en charla o chisme", según Moya.
El fotógrafo dedujo luego que "mientras ambas parejas vivían en París, los García Márquez habían tratado de mediar en los problemas conyugales entre Vargas Llosa y su esposa Patricia, acogiendo sus confidencias". "Como suele suceder, los consejos o comentarios de la pareja colombiana rebotaron hacia Vargas Llosa cuando éste volvió al redil y se reconcilió con su esposa", indicó Moya.
Hace dos años, Vargas Llosa volvió a ratificar que tiene "un pacto tácito" para no hablar sobre García Márquez, con la intención de "darle trabajo a los biógrafos". "Que los biógrafos averigüen, que ellos descubran, que digan qué pasó", señaló al ser preguntado por las causas del incidente que puso fin a una de las amistades más memorables de las letras hispanoamericanas.
Sin embargo, el nuevo premio Nobel ha confirmado que, más allá de las discrepancias, sus vidas y sus carreras siempre confluyen y se mantienen unidas, desde su lejana juventud de afanes literarios. Ahora consagrados y juntos, para siempre, en el parnaso de la literatura universal.


lunes, 11 de octubre de 2010


El Premio Nobel revive el puñetazo de Vargas Llosa a García Márquez


Extraido del diario Opinión de Bolivia

Por David Blanco Bonilla Lima / Efe
07 de octubre de 2010
   
Gabo llamó a su amigo el fotógrafo Rodrigo Moya para que tomara un registro grafico de las secuelas del incidente, es decir del hematoma en el ojo izquierdo y de la nariz herida del escritor colombiano en 1976.
El Premio Nobel de Literatura volvió hoy a hacer confluir las carreras de Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, las dos figuras más emblemáticas de la actual literatura latinoamericana, que se separaron en su momento por una discrepancia nunca esclarecida que terminó en un famoso puñetazo.

Fue el joven y talentoso Vargas Llosa quien asestó, hace 34 años, el golpe sorpresivo a su, por entonces, gran amigo García Márquez, cuando el 12 de febrero de 1976 ambos se encontraron a la entrada de un cine en Ciudad de México.

Las causas del suceso siempre se mantuvieron en el enigma por la decisión de ambas figuras literarias de no difundirlas, un pacto tácito que han respetado a lo largo de más de tres décadas.

En medio de numerosas especulaciones, ha sido la versión del periodista hispanoperuano Francisco "Paco" Igartua, la que mayor asidero ha tomado con el paso del tiempo y que se remite a unas discrepancias sentimentales entre Vargas Llosa y su esposa, Patricia.

Según Igartua, él fue testigo de cómo el peruano se enfureció al ver al colombiano y, sin mediar palabras, se acercó y le asestó un puñetazo que sorprendió a su entonces amigo con los brazos abiertos.

En su libro de memorias "Siempre un extraño", el periodista dejó entrever que entre los motivos estuvieron los celos, por unos supuestos consejos que había dado "Gabo" a Patricia cuando esta tenía problemas conyugales.

Luego ha sido el británico Gerald Martín, en su biografía "Gabriel García Márquez: una vida", quien ha dado una nueva pista para descorrer el velo de este enigma personal y literario.

Martín asegura que Vargas Llosa le dijo a Gabo: "Esto es por lo que le dijiste a Patricia" o "Esto es por lo que le hiciste a Patricia".

Otros aseguran que el golpe también fue el culmen de las discrepancias ideológicas que comenzaban a tener ambos amigos, por la defensa del liberalismo que hacía Vargas Llosa, y del régimen cubano de Fidel Castro, de García Márquez.

Y a pesar de que se pensaba que no existía ninguna evidencia del incidente, más allá de los testimonios difusos y confusos, hace tres años el fotógrafo Rodrigo Moya publicó en México dos fotografías en las que se ve a García Márquez con los efectos del golpe recibido.

En esas tomas, aparecidas en el diario La Jornada cuando "Gabo" cumplió 80 años, se ve al autor de "Cien años de soledad" con el ojo izquierdo amoratado.

Moya, fotógrafo mexicano de origen colombiano, señaló que tomó la imagen el 14 de febrero de 1976, dos días después del puñetazo, porque García Márquez "quería una constancia de aquella agresión".

Recordó que le preguntó al escritor qué había pasado y éste fue "evasivo" y "atribuyó la agresión a las diferencias" que ya eran insalvables en la medida que el autor peruano "se sumaba a ritmo acelerado al pensamiento de derecha".

Pero fue Mercedes Barcha, la esposa de "Gabo", quien hizo un comentario más elocuente: "Es que Mario es un celoso estúpido, repitió Mercedes varias veces, cuando la sesión fotográfica había devenido en charla o chisme", según Moya.

El fotógrafo dedujo luego que "mientras ambas parejas vivían en París los García Márquez habían tratado de mediar los disturbios conyugales entre Vargas Llosa y su esposa Patricia, acogiendo sus confidencias".

"Como suele suceder, los consejos o comentarios de la pareja colombiana rebotaron hacia Vargas Llosa cuando éste volvió al redil y se reconcilió con su esposa", indicó Moya.

Hace dos años, Vargas Llosa volvió a ratificar que tiene "un pacto tácito" para no hablar sobre García Márquez, con la intención de "darle trabajo a los biógrafos".

"Que los biógrafos averigüen, que ellos descubran, que digan que pasó", señaló al ser preguntado por las causas del incidente que le puso fin a una de las amistades más memorables de las letras hispanoamericanas.

Sin embargo, ahora el Premio Nobel ha confirmado que, más allá de las discrepancias, sus vidas
y sus carreras siempre confluyen y se mantienen unidas, desde su lejana juventud de afanes literarios.
Ahora consagrados y juntos, para siempre, en el parnaso de la literatura universal.