Ésta es una bitácora que recopila los escritos del Nobel de Literatura peruano, Mario Vargas llosa, así como las versiones a favor y en contra de su obra. No es un espacio auspiciado por el novelista ni por sus editores. Pretende ser un habitad de las diferentes corrientes de pensamiento que envuelven al extraordinario escritor y su extensa producción literaria y periodística.
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domingo, 12 de diciembre de 2010
La prima Patricia
La República
12 de diciembre de 2010
Mario Vargas Llosa se enamoró y se casó con su prima Patricia Llosa Urquidi, nueve años menor que él. Ella le permitió dedicarse a tiempo completo a su vocación de escritor. Se enamoraron bajo el cielo de París, cuando él todavía estaba comprometido con la ‘Tía Julia’, y hoy tienen 45 años de matrimonio. Según él, “sin ella mi vida se hubiera disuelto hace tiempo en un torbellino caótico”. Esta es su historia de amor.
Por Ghiovani Hinojosa
Cuántos corazones se subyugaron ante la ternura de esta frase: “El Perú es Patricia, la prima de naricita respingada y carácter indomable con la que tuve la fortuna de casarme... hace 45 años”. El escritor la había iniciado con tono seguro, pero mientras la iba pronunciando su voz se debilitaba hasta quedar convertida en un quejido tembloroso. Mario Vargas Llosa quería llorar. Tras unos segundos de silencio, en que contuvo las lágrimas, prosiguió: “…y que todavía soporta las manías, neurosis y rabietas que me ayudan a escribir”. Pero su voz ya estaba exaltada, entrecortada, íntima. Entonces lanzó 101 palabras que toda mujer desearía oír: “Sin ella mi vida se hubiera disuelto hace tiempo en un torbellino caótico y no hubieran nacido Álvaro, Gonzalo y Morgana, ni los seis nietos que nos prolongan la existencia. Ella hace todo y todo lo hace bien. Resuelve los problemas, administra la economía, pone orden en el caos, mantiene a raya a los periodistas y a los intrusos, defiende mi tiempo, decide las citas y los viajes, hace y deshace las maletas, y es tan generosa que, hasta cuando cree que me riñe, me hace el mejor de los elogios: ‘Mario, para lo único que tú sirves es para escribir’”. Pero ¿quién es esta mujer a la que Vargas dedicó las frases más palpitantes de su discurso? ¿Cuánto del Nobel le pertenece a ella, si acaso cabe la provocación? ¿Por qué arriban juntos a la senectud?
“Nunca querré a nadie más”
El primer antecedente de que se dispone para reconstruir la relación entre Mario Vargas Llosa y su prima Patricia Llosa Urquidi es un poema que él le dedicó cuando tenía 16 años. El escritor había vuelto a Piura luego de dos años traumáticos en Lima –en los que su padre lo había obligado a ingresar al Colegio Militar Leoncio Prado– y trabajaba como reportero del diario La Industria de esa ciudad. “Duerme la niña/sonriendo alegre/¿soñará la niña/que es una princesa/o es un colibrí?/Y suspira a veces/moviendo los labios/como si quisiera/morder una flor”, escribió. Patricia, de apenas siete años, era la última hija de su tío Luis Llosa Ureta –hermano de su madre Dora– y la boliviana Olga Urquidi de Llosa. Los primos, así como los tíos y los abuelos Llosa, vivían todos juntos desde hacía varios años. Julia Urquidi –hermana de Olga– y primera esposa de Mario ha contado que cuando Patricia nació él “sintió unos celos exagerados (...), la nueva niña le quitó en algo su situación de privilegio”. Pero, como se desprende de los versos que le dedicó luego, pronto la empezaría a ver con ternura. No una ternura carnal, claro está, sino un afecto especial que luego abonaría en amor.
A inicios del 60, cuando el escritor vivía junto con Julia Urquidi en París, el matrimonio recibió la visita de las primas Patricia y Wanda. La primera venía con el objetivo de estudiar Literatura en la Universidad La Sorbona. La segunda murió trágicamente en un accidente de aviación en 1962. Así, se quedaron solos Mario, Julia y Patricia. “Allí surgió un amor platónico entre nosotros (él y Patricia). Creo que más en mí que en ella”, declaró el novelista en una entrevista. Julia empezó a reprocharle a Mario su frialdad y amargura; y, ante la indiferencia del escritor, se inició un intercambio nutrido de acusaciones. Hasta mayo de 1964, cuando él hizo su típico viaje anual al Perú, y aprovechó no solo para ir a la selva y documentar su novela La casa verde, sino también para definir su situación sentimental con Patricia, que en ese entonces estaba en Lima.
El 10 de mayo de 1964, Mario Vargas Llosa le pidió el divorcio a la ‘Tía Julia’ con estas líneas fulminantes: “La vida que hemos llevado estos dos años es una prueba flagrante de lo erróneo que es cerrar los ojos ante la evidencia (...). Es verdad que estoy enamorado de Patricia, y sé que esto no es una novedad para ti”. Julia lloró desconsolada sobre la carta arrugada, aun más al leer estas frases: “Tú podrás quizás, empleando armas indignas de ti, impedir que yo vuelva a ver a Patricia, pero ni tú ni nadie tiene cómo destruir mi amor por ella (...). No quiero a nadie más, no querré nunca a nadie más”. Vaya que esto último era cierto. Mario y Patricia se casaron por la iglesia en mayo de 1965 y se fueron a vivir a París. “Para entonces –cuenta Vargas Llosa en La tía Julia y el escribidor– la familia estaba ya curada de espanto y esperaba de mí (lo que equivalía a: me perdonaba de antemano) cualquier barbaridad”.
Mi amor es darte tiempo
Uno de los temores más grandes de Vargas Llosa era convertirse en padre; la idea de tener que conseguir dinero a como dé lugar y dejar su carrera de escritor lo perturbaba. Pero Álvaro Vargas Llosa, el primer hijo de Mario y Patricia, llegó solicitado por los dos en marzo de 1966. “Patricia asumió todas las tareas domésticas. Mi vida se ha organizado mucho gracias a ella. Yo he podido dedicarme prácticamente sólo a escribir, a leer, digamos, a mi vocación”, ha dicho Mario. Y es que desde que se casó con él, Patricia se ha desenvuelto también como su fiel secretaria y consejera. La economía familiar, la organización de los horarios, el cuidado de la casa, todo está bajo su responsabilidad. Pero acaso la forma más pura de su amor sea la de procurarle a Mario tiempo y tranquilidad para escribir. “La mitad del Nobel de Literatura es de Patricia Llosa Urquidi... Mi mamá es la cabeza, los pies, las manos, todo”, declaró hace poco Morgana Vargas Llosa, la menor de sus tres hijos.
“Mario es un hombre complejo, obcecado (ofuscado), a veces muy hermético. Llegar a comprendernos no fue tarea fácil; yo tengo un carácter fuerte y él también. Te imaginarás la cantidad de entredichos que han pasado. Por otro lado, es cierto que he tenido muchas satisfacciones (...)”, declaró Patricia en una entrevista de 1985 recuperada por Luis Pastor Rodríguez. Lo cierto es que Vargas Llosa ha defendido férreamente su amor por Patricia. La versión más difundida sobre el puñetazo que le dio a Gabriel García Márquez en 1976 dice que respondió a que el colombiano le aconsejó a Patricia que se separara de Mario.
Ellos siguen juntos luego de 45 años de matrimonio. Y han conseguido organizarse de tal modo que Mario no ha parado de ficcionar la realidad. “Ambos se cuidan mucho, caminan todos los días”, cuenta Morgana. Algunos todavía no asimilan que Vargas Llosa haya aprendido a amar a alguien de su propia sangre. Según el crítico Guillermo Niño de Guzmán, se trata de su afán perenne de contradecir las normas sociales. Un rebelde en la ficción no podía dejar de serlo en la realidad.
martes, 8 de septiembre de 2009
Patricia Llosa Urquidi : El Detalle de Mario
Visión Amenidades (Lima), 20 de octubre de 1985
Cómo vivir con un famoso:
Entrevista a la esposa de Mario Vargas Llosa
(Mis agradecimientos a Luis Pastor Rodríguez y a Max Silva Tuesta, en cuyos archivos sobre Vargas Llosa encontré esta entrevista)
Entrevista: Aury Tang
Fotos: César Cox

SE CONOCIERON CUANDO ÉL ESTUDIABA LA SECUNDARIA EN PIURA Y ELLA ESTABA EN EL KINDERGARTEN. AÑOS DESPUÉS ABANDONÓ SUS ESTUDIOS DE LITERATURA EN LA SORBONA PARA SEGUIRLO...
En su apacible casa barranquina nos recibe Patricia Llosa con aquella cordialidad de mujer ordenada, detallista hasta el extremo y ese aspecto de señora-señora. Hace unas horas había vivido momentos tensos a la espera de las noticias del Nobel de literatura donde Mario Vargas Llosa era un fuerte candidato y lamentablemente no se dio. Patricia sabe que aún es temprano para ese galardón, que hay que seguir perseverando en esa pasión de las letras y ediciones, que su fidelidad no puede desmayar en el rigor de secretaria, consejera y esposa, y así nos abre las puertas de su hogar, de aquella intimidad pocas veces revelada, de aquel emocionante misterio defendido contra viento y marea, el misterio del escritor llamado Mario Vargas Llosa. Como dicen: detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
Patricia en la casa de Barranco, en una foto que aparece en esta entrevista. En el fondo, puede verse parte del cuadro de Fernando de Szyszlo Camino a Mendieta 10 (1977) que forma parte de una novela de Mario, Elogio de la madrastra (1988).
Ser la esposa del escritor peruano de mayor renombre sigue siendo una enorme responsabilidad para Patricia Llosa, quien además tiene sobre sus hombros la organización de toda una empresa que es Mario Vargas Llosa.
Recopilar, archivar, reubicar libros, artículos, revistas, atender citas y mensajes y también ordenar las comidas de su familia es una tarea que se propuso hace veinte años y de la que no se arrepiente, aunque confiesa que no es nada fácil, sobre todo cuando, quién sabe por qué circunstancias, con los años se ha convertido en una maniática del orden.
-Como asistente de Vargas Llosa tienes fama de ser un ogro. ¿A qué crees que se deba?
-Es una fama injusta. Muchas veces hay gente que pide una cita y no se la puedo conceder inmediatamente porque Mario es una persona muy ocupada, de ahí la fama. Aparentemente, yo tomo la decisión pero no es así, siempre es Mario el que decide finalmente, pero como yo pongo la cara, yo soy la que contesto la llamada, no saben que detrás de la cortina está él.
-¿Y cómo se complementan tus tareas de ama de casa y la literatura, son acaso incompatibles?
-En el primer año de matrimonio, durante nuestra permanencia en Francia, estudié literatura en la Sorbona y también seguí algunos cursos libres de Historia del Arte, pero no pude continuar porque en aquella época andábamos saltando de lado a lado, de país en país. Mario dice que yo tengo una vocación frustrada de médica, y a lo mejor tiene razón, porque siento un enorme entusiasmo por la medicina. Soy ama de casa y buena madre de familia, pero me fascina la literatura. No hay problema.
-¿Y cómo se desdoblan las etapas de tu vida cotidiana, por ejemplo quién ve el aspecto económico?
-Bueno, yo administro la parte económica. Mario es un hombre que no puede estar sin escribir; te imaginarás que no le queda tiempo para nada. Yo como asistenta, organizo la vida doméstiva, preparo la administración de las actividades profesionales y cuido los detalles de la casa. Me encanta la decoración, yo misma inspiré estos ambientes. [Se refiere a la casa de Barranco, que fue derribada en 1995, y sobre la que se construyó un edificio de seis pisos de los cuales los dos últimos pertenecen a los Vargas Llosa.]
-¿Y cuando están en el extranjero, se darán un tiempo para pasear y divertirse...?
-No creas, todos los viajes que hacemos son por razones de trabajo. A Mario le falta tiempo para cumplir sus actividades y yo actúo como una eficiente secretaria. En esas tareas ya tenemos veinte años. Aunque claro, el ritmo en el extranjero no es intenso en vista de que no hay que ordenar la cocina ni la ropa, pero sinceramente yo prefiero la paz de la casa.
CON ALERGIA NASAL
Patricia Llosa habla con un encanto especial. El buen gusto se nota por los cuatro costados de la casa y ella es culpable de este detalle. Con el trabajo paciente de ordenar todo lo que llegue a sus manos y esté impreso adquirió una alergia al polvillo de los documentos guardados, pero eso no es óbice para que todo esté en el lugar que le corresponde y de eso Patricia se siente orgullosa.
-Pasemos al plano de la literatura. ¿Ustedes discuten sobre la obra que Mario escribe; tiene algún poder tu sugerencia?
-Mira, mis gustos literarios coinciden con los de Mario. A mí me encantan los escritores franceses, comenzando con Flaubert y tú sabes que Mario escribió un importante libro sobre este autor. En otros aspectos, yo comento temas que me parecen importantes que observo en la calle, en las tiendas, en el extranjero y muchas veces Mario se entusiasma. El del genio es él, eso me hace feliz. A veces hablamos sobre los escritores latinoamericanos pero nunca peleamos."
—Dentro de toda la novelística de tu esposo, ¿cuál crees que es su libro más importante?
—Yo andaba cautiva con La Casa Verde, creía que era un libro insuperable, pero ya ves, Mario terminó La guerra del fin del mundo y ahora estoy en una verdadera encrucijada. La Casa Verde es un gran momento de Mario, estructuralmente innova todo un tipo de literatura pero en Guerra hay ya la totalidad, en él se resumen la historia, la investigación, la escritura en un plano supremo y trama que es manejada de forma totalmente sorpresiva...
—¿Crees que tú has inspirado algún personaje de su obra?
—No especialmente, Mario se nutre de todo lo que lo rodea y de anécdotas que le han contado. Ahora, a veces, encuentro pequeños detalles con los que me identifico. Por ejemplo, en su última obra hay un personaje que estornuda todo el tiempo y a lo mejor mi alergia nasal lo inspiró.
—Supongo que muchas mujeres envidian tu situación al lado de un escritor tan renombrado.
—Es probable, pero te digo una cosa, Mario es un hombre complejo, obsecado, a veces muy hermético. Llegar a comprendernos no fue una tarea fácil; yo tengo un carácter fuerte y él también. Te imaginarás la cantidad de entredichos que han pasado. Por otro lado, es cierto que he tenido muchas satisfacciones, eso es lo más importante, el haber conocido tanta gente y tantos lugares gracias a Mario, eso me hace muy feliz, pero yo sigo siendo Patricia Llosa y el Mario Vargas...
-¿Cuáles son los defectos y por supuesto las virtudes de Mario?
—Bien, Mario es una persona exigente y alterada cuando lo que quiere no se cumple. Es posesivo, lo suyo es suyo y de nadie más y es muy trabajador y meticuloso. Por cierto, es cariñosísimo, amable, educado. Con sus hijos, es un amor, los engríe pero también los vigila al centímetro. Sobre todo, es un buen padre.
UN PADRE INFLEXIBLEY Mario está escribiendo en su estudio. Estamos justo en el momerto que trabaja en un próximo libro y a esa hora nadie lo puede molestar. Patricia sabe guardar esos secretos y nos sigue hablando de aquella exagerada vida del novelista...
— Lo peor que le puede suceder a un escritor como él es que sus hijos no sientan inquietud por la lectura. ¿Ustedes han tenido problemas de este tipo con alguno de sus tres hijos?
—¡Ah! en eso Mario ha sido implacable, inflexible. A los dos varones, a Gonzalo y a Álvaro los obligaba a leer desde muy pequeños, los encerraba con él en época de playa y vacaciones una o dos horas. Los hacía leer mientras él trabajaba en su escritorio. Mario siempre pensó que con las amistades o en el colegio los chicos no iban a desarrollar ningún interés o muy poco por la lectura, por eso les exigía mucho. Morgana, nuestra última hija, nos preocupa mucho porque no siente mayor inclinación por la lectura, es el dolor de cabeza de Mario.
—¿Y en asuntos domésticos, Mario es muy exigente con las comidas?
—Lo fue. Su madre me contaba qüe hasta los 18 años sólo comía bisteck con arroz y huevo frito, nada más que eso y leche en cantidades, para suerte de él. Sus gustos fueron cambiando con el matrimonio y todo lo contrario que se pueda imaginar de él, en Europa, por ejemplo, prefería un plato de tacu tacu, siempre con huevo frito a cualquier otro potaje, con lo que trae abajo toda la imagen de exquisito gourmet que se le pueda haber atribuido.
© Augusto Wong Campos, 2008. Yahoo! Geocities Inc.
Cómo vivir con un famoso:
Entrevista a la esposa de Mario Vargas Llosa
(Mis agradecimientos a Luis Pastor Rodríguez y a Max Silva Tuesta, en cuyos archivos sobre Vargas Llosa encontré esta entrevista)
Entrevista: Aury Tang
Fotos: César Cox

SE CONOCIERON CUANDO ÉL ESTUDIABA LA SECUNDARIA EN PIURA Y ELLA ESTABA EN EL KINDERGARTEN. AÑOS DESPUÉS ABANDONÓ SUS ESTUDIOS DE LITERATURA EN LA SORBONA PARA SEGUIRLO...
En su apacible casa barranquina nos recibe Patricia Llosa con aquella cordialidad de mujer ordenada, detallista hasta el extremo y ese aspecto de señora-señora. Hace unas horas había vivido momentos tensos a la espera de las noticias del Nobel de literatura donde Mario Vargas Llosa era un fuerte candidato y lamentablemente no se dio. Patricia sabe que aún es temprano para ese galardón, que hay que seguir perseverando en esa pasión de las letras y ediciones, que su fidelidad no puede desmayar en el rigor de secretaria, consejera y esposa, y así nos abre las puertas de su hogar, de aquella intimidad pocas veces revelada, de aquel emocionante misterio defendido contra viento y marea, el misterio del escritor llamado Mario Vargas Llosa. Como dicen: detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
Patricia en la casa de Barranco, en una foto que aparece en esta entrevista. En el fondo, puede verse parte del cuadro de Fernando de Szyszlo Camino a Mendieta 10 (1977) que forma parte de una novela de Mario, Elogio de la madrastra (1988).
Ser la esposa del escritor peruano de mayor renombre sigue siendo una enorme responsabilidad para Patricia Llosa, quien además tiene sobre sus hombros la organización de toda una empresa que es Mario Vargas Llosa.
Recopilar, archivar, reubicar libros, artículos, revistas, atender citas y mensajes y también ordenar las comidas de su familia es una tarea que se propuso hace veinte años y de la que no se arrepiente, aunque confiesa que no es nada fácil, sobre todo cuando, quién sabe por qué circunstancias, con los años se ha convertido en una maniática del orden.
-Como asistente de Vargas Llosa tienes fama de ser un ogro. ¿A qué crees que se deba?
-Es una fama injusta. Muchas veces hay gente que pide una cita y no se la puedo conceder inmediatamente porque Mario es una persona muy ocupada, de ahí la fama. Aparentemente, yo tomo la decisión pero no es así, siempre es Mario el que decide finalmente, pero como yo pongo la cara, yo soy la que contesto la llamada, no saben que detrás de la cortina está él.
-¿Y cómo se complementan tus tareas de ama de casa y la literatura, son acaso incompatibles?
-En el primer año de matrimonio, durante nuestra permanencia en Francia, estudié literatura en la Sorbona y también seguí algunos cursos libres de Historia del Arte, pero no pude continuar porque en aquella época andábamos saltando de lado a lado, de país en país. Mario dice que yo tengo una vocación frustrada de médica, y a lo mejor tiene razón, porque siento un enorme entusiasmo por la medicina. Soy ama de casa y buena madre de familia, pero me fascina la literatura. No hay problema.
-¿Y cómo se desdoblan las etapas de tu vida cotidiana, por ejemplo quién ve el aspecto económico?
-Bueno, yo administro la parte económica. Mario es un hombre que no puede estar sin escribir; te imaginarás que no le queda tiempo para nada. Yo como asistenta, organizo la vida doméstiva, preparo la administración de las actividades profesionales y cuido los detalles de la casa. Me encanta la decoración, yo misma inspiré estos ambientes. [Se refiere a la casa de Barranco, que fue derribada en 1995, y sobre la que se construyó un edificio de seis pisos de los cuales los dos últimos pertenecen a los Vargas Llosa.]
-¿Y cuando están en el extranjero, se darán un tiempo para pasear y divertirse...?
-No creas, todos los viajes que hacemos son por razones de trabajo. A Mario le falta tiempo para cumplir sus actividades y yo actúo como una eficiente secretaria. En esas tareas ya tenemos veinte años. Aunque claro, el ritmo en el extranjero no es intenso en vista de que no hay que ordenar la cocina ni la ropa, pero sinceramente yo prefiero la paz de la casa.
CON ALERGIA NASAL
Patricia Llosa habla con un encanto especial. El buen gusto se nota por los cuatro costados de la casa y ella es culpable de este detalle. Con el trabajo paciente de ordenar todo lo que llegue a sus manos y esté impreso adquirió una alergia al polvillo de los documentos guardados, pero eso no es óbice para que todo esté en el lugar que le corresponde y de eso Patricia se siente orgullosa.
-Pasemos al plano de la literatura. ¿Ustedes discuten sobre la obra que Mario escribe; tiene algún poder tu sugerencia?
-Mira, mis gustos literarios coinciden con los de Mario. A mí me encantan los escritores franceses, comenzando con Flaubert y tú sabes que Mario escribió un importante libro sobre este autor. En otros aspectos, yo comento temas que me parecen importantes que observo en la calle, en las tiendas, en el extranjero y muchas veces Mario se entusiasma. El del genio es él, eso me hace feliz. A veces hablamos sobre los escritores latinoamericanos pero nunca peleamos."
—Dentro de toda la novelística de tu esposo, ¿cuál crees que es su libro más importante?
—Yo andaba cautiva con La Casa Verde, creía que era un libro insuperable, pero ya ves, Mario terminó La guerra del fin del mundo y ahora estoy en una verdadera encrucijada. La Casa Verde es un gran momento de Mario, estructuralmente innova todo un tipo de literatura pero en Guerra hay ya la totalidad, en él se resumen la historia, la investigación, la escritura en un plano supremo y trama que es manejada de forma totalmente sorpresiva...
—¿Crees que tú has inspirado algún personaje de su obra?
—No especialmente, Mario se nutre de todo lo que lo rodea y de anécdotas que le han contado. Ahora, a veces, encuentro pequeños detalles con los que me identifico. Por ejemplo, en su última obra hay un personaje que estornuda todo el tiempo y a lo mejor mi alergia nasal lo inspiró.
—Supongo que muchas mujeres envidian tu situación al lado de un escritor tan renombrado.
—Es probable, pero te digo una cosa, Mario es un hombre complejo, obsecado, a veces muy hermético. Llegar a comprendernos no fue una tarea fácil; yo tengo un carácter fuerte y él también. Te imaginarás la cantidad de entredichos que han pasado. Por otro lado, es cierto que he tenido muchas satisfacciones, eso es lo más importante, el haber conocido tanta gente y tantos lugares gracias a Mario, eso me hace muy feliz, pero yo sigo siendo Patricia Llosa y el Mario Vargas...
-¿Cuáles son los defectos y por supuesto las virtudes de Mario?
—Bien, Mario es una persona exigente y alterada cuando lo que quiere no se cumple. Es posesivo, lo suyo es suyo y de nadie más y es muy trabajador y meticuloso. Por cierto, es cariñosísimo, amable, educado. Con sus hijos, es un amor, los engríe pero también los vigila al centímetro. Sobre todo, es un buen padre.
UN PADRE INFLEXIBLEY Mario está escribiendo en su estudio. Estamos justo en el momerto que trabaja en un próximo libro y a esa hora nadie lo puede molestar. Patricia sabe guardar esos secretos y nos sigue hablando de aquella exagerada vida del novelista...
— Lo peor que le puede suceder a un escritor como él es que sus hijos no sientan inquietud por la lectura. ¿Ustedes han tenido problemas de este tipo con alguno de sus tres hijos?
—¡Ah! en eso Mario ha sido implacable, inflexible. A los dos varones, a Gonzalo y a Álvaro los obligaba a leer desde muy pequeños, los encerraba con él en época de playa y vacaciones una o dos horas. Los hacía leer mientras él trabajaba en su escritorio. Mario siempre pensó que con las amistades o en el colegio los chicos no iban a desarrollar ningún interés o muy poco por la lectura, por eso les exigía mucho. Morgana, nuestra última hija, nos preocupa mucho porque no siente mayor inclinación por la lectura, es el dolor de cabeza de Mario.
—¿Y en asuntos domésticos, Mario es muy exigente con las comidas?
—Lo fue. Su madre me contaba qüe hasta los 18 años sólo comía bisteck con arroz y huevo frito, nada más que eso y leche en cantidades, para suerte de él. Sus gustos fueron cambiando con el matrimonio y todo lo contrario que se pueda imaginar de él, en Europa, por ejemplo, prefería un plato de tacu tacu, siempre con huevo frito a cualquier otro potaje, con lo que trae abajo toda la imagen de exquisito gourmet que se le pueda haber atribuido.
© Augusto Wong Campos, 2008. Yahoo! Geocities Inc.
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